La personalidad, es entendida
como un conjunto relativamente estable de tendencias y patrones de pensamiento,
procesamiento de la información y comportamiento que cada uno de nosotros
manifiesta a lo larga de la vida y a través del tiempo y de las diferentes
situaciones; aquellos motivos que llevan a un individuo a actuar, a sentir, a pensar
y a desenvolverse en un medio; por otro lado, la personalidad permite conocer
la manera en la cual una persona puede aprender del entorno. Se compone de
características psicológicas, conductuales, emocionales y sociales.
Temperamento: Es un componente
de la personalidad porque determina, de alguna manera, ciertas características
de cognición, comportamiento y emocionales, corresponde a la herencia genética,
al igual que aquellas características que se heredan de los padres, como por
ejemplo, el color de ojos, el tono de piel, e incluso la propensión a
determinadas enfermedades.
Carácter: Se denomina
carácter a las características de la personalidad que son aprendidas en el
medio, por ejemplo, los sentimientos son innatos, es decir, se nace con ellos,
pero la manera en cómo se expresan forma parte del carácter.
Las normas sociales, los
comportamientos y el lenguaje, son sólo algunos componentes del carácter que
constituyen a la personalidad.
- Teoría de la personalidad de Freud: Para él,
el comportamiento y la personalidad están vinculadas a la existencia de
impulsos que necesitamos llevar a la práctica y el conflicto que supone esta
necesidad y la limitación que la realidad supone para su cumplimiento. Freud
proponía que la psique humana estaba estructurada en tres sistemas, uno
inconsciente regido por la búsqueda de la reducción de tensiones y funciona a
través del principio de placer, uno consciente que es regido por la percepción
del mundo exterior y la lógica y el principio de realidad y un preconsciente en
el que los contenidos inconscientes pueden hacerse conscientes y viceversa. En
la segunda tópica Freud determina que la psique está configurada por tres
instancias psíquicas, el Id o Ello, el Yo y el Superyó. El Ello es nuestra
parte más instintiva, que rige y dirige la energía interna en forma de impulsos
y de la cual parten todas las demás estructuras.
El
Yo sería el resultado de la confrontación de los impulsos y pulsiones con la
realidad, siendo una estructura mediadora y en continuo conflicto que emplea
diferentes mecanismos para sublimar o redirigir las energías provenientes de
los impulsos. Por último, la tercera instancia es el Superyó o la parte de la
personalidad que viene dada por la sociedad y que tiene como principal función
juzgar y censurar las conductas y deseos que no son socialmente aceptables.
- Teoría de la personalidad de Jung: Proponía
que la personalidad estaba configurada por la persona o parte de nuestra
personalidad que sirve para adaptarse al medio y que se relaciona con lo que
los demás pueden observar y la sombra o la parte en que se incluyen aquellas
partes del Yo que no resultan admisibles para el propio sujeto. Asimismo a
partir de los arquetipos adquiridos por el inconsciente colectivo y los
diferentes complejos que adoptamos en nuestro desarrollo hacia la identidad se
van generando diferentes tipos de personalidad en función de que las
inquietudes se dirijan hacia el interior o exterior, si son más sensitivos o
intuitivos y si tienden a centrarse más en pensamiento o sentimiento, siendo
pensar, sentir, intuir y percibir las principales funciones psicológicas.
- Teoría fenomenológica de Carl Rogers: Cada
persona tiene su campo fenomenológico o manera de ver el mundo, dependiendo la
conducta de dicha percepción. La personalidad se deriva del autoconcepto o
simbolización de la experiencia de la propia existencia, la cual surge de la
integración de la tendencia a la actualización o tendencia a mejorarse a sí
mismo con las necesidades de sentir amor por parte del entorno y de autoestima
derivada del contraste entre su conducta y la consideración o respuesta que
reciba esta por parte del entorno. Si existen contradicciones, se emplearán
medidas defensivas tales con las que ocultar dicha incongruencia.
- Teoría de los constructos personales de Kelly:
Cada persona tiene su propia representación mental de la realidad y actúa de
manera científica intentando dar una explicación a lo que le rodea. Se
considera que la personalidad se constituye como un sistema jerarquizado de
constructos personales dicotómicos que tienen influencia entre sí, los cuales
forman una red con elementos nucleares y periféricos mediante los cuales
intentamos dar respuesta y hacer predicciones de futuro. Lo que motiva la
conducta y la creación del sistema de constructos es el intento de controlar el
medio gracias a la capacidad de predicción derivada de ellos y a la mejora de
dicho modelo predictivo mediante la experiencia.
- Teoría de la personalidad ideográfica de
Allport: Considera que cada individuo es único en el sentido de que tiene una
integración de las diferentes características distinta del resto de personas
(se basa en lo ideográfico, en lo que nos hace únicos), así como que somos
entes activos que nos enfocamos hacia el cumplimiento de metas. Intentamos que nuestro comportamiento
sea consistente y actuamos de tal manera que creamos un sistema a partir del
cual podemos hacer equivalentes diferentes conjuntos de estímulos, de manera
que podemos responder de forma parecida a distintas estimulaciones.
Así,
elaboramos maneras de actuar o expresar la conducta que nos permiten adaptarnos
al medio. Estos rasgos tienen diferente importancia en función de la influencia
que tengan en nuestra conducta, pudiendo ser cardinales, centrales o
secundarios. El conjunto de rasgos se integraría en el propium o sí mismo, el
cual se deriva de la autopercepción y autoconciencia generadas y compuestas por
la experiencia de identidad, percepción la corporalidad, los intereses y la
autoestima, la racionalidad y la intencionalidad.
- Teoría de la personalidad de Cattell: Considera
que la personalidad puede entenderse como función de un conjunto de rasgos, los
cuales se entienden como la tendencia a reaccionar de determinada manera a la
realidad. Estos rasgos pueden dividirse en temperamentales (los elementos que
nos indican cómo se actúa), dinámicos (la motivación de la conducta o actitud)
o aptitudinales (las habilidades del sujeto para llevar a cabo la conducta). Los
más relevantes son los temperamentales, de los cuales Cattell extraería los
dieciséis factores primarios de la personalidad que se miden en el 16 PF (que harían referencia a
afectividad, inteligencia, estabilidad del yo, dominancia, impulsividad, atrevimiento,
sensibilidad, suspicacia, convencionalismo, imaginación, astucia, rebeldía,
autosuficiencia, aprehensión, autocontrol y tensión).
La
dinámica de la personalidad también depende de la motivación, encontrando
diferentes componentes en forma de rasgos dinámicos o actitudes entre los que
se encuentran los ergios (forma de actuar ante estimulaciones concretas como el
sexo o la agresión) y los sentimientos.
- Teoría de la personalidad de Eysenck: Propone
que las diferencias de personalidad se basan en elementos biológicos que
permiten procesos como la motivación o la emoción. La personalidad es una
estructura relativamente estable del carácter, el intelecto, el temperamento y
el físico, aportando respectivamente cada uno de ellos la voluntad, la
inteligencia, la emoción y los elementos biológicos que los permiten. Eysenck
encuentra y aísla tres factores principales en los cuales pueden agruparse
todos los demás, siendo estos el psicoticismo o tendencia a actuar con dureza,
el neuroticismo o estabilidad emocional y la extraversión/introversión o
focalización en el mundo exterior o interior. El autor consideraría que el
nivel de extraversión dependía de la activación del sistema de activación
reticular ascendente o SARA, el neuroticismo del sístema límbico y el
psicoticismo, si bien no se ha identificado un correlato claro, tiende a
vincularse al nivel de andrógenos o la relación entre dopamina y serotonina.
Los
tres factores del modelo PEN integran los diferentes rasgos de personalidad y
permiten que el organismo reaccione de determinadas maneras a la estimulación
ambiental a partir de respuestas conductuales más o menos específicas y
frecuentes.
- Teoría del Big Five de Costa y McCrae: Indica
la existencia de cinco grandes factores de personalidad que todos tenemos en
mayor o menor grado. Se trata del neuroticismo o ajuste emocional, la
extraversión como cantidad e intensidad de relaciones personales, la
cordialidad como las cualidades vertidas en la interacción, la responsabilidad
o toma de conciencia, organización, control y motivación hacia las metas y la
apertura a la experiencia o interés en experimentar.
Cada
uno de dichos grandes factores se compone de rasgos o facetas. Los diferentes
rasgos están relacionados entre sí, y en conjunto dan cuenta de la manera de
percibir el mundo y reaccionar ante él.
- El modelo BIS Y BAS de Gray: Existen dos
dimensiones que permiten elementos como la emoción y el aprendizaje, partiendo
de la combinación de los factores extraversión y neuroticismo de Eysenck.
En
este caso, se propone que la ansiedad, como combinación entre introversión y
neuroticismo, actuaría como mecanismo inhibidor de la conducta (BIS o Behaviour
Inhibition System), mientras que la impulsividad (que equivaldría a una
combinación entre extraversión y neuroticismo) actuaría como mecanismo de
aproximación y motivación a la acción (BAS o Behaviour Approximation System).
Ambos sistemas actuarían en conjunto para regular nuestra conducta.
- Modelo de Cloninger: Este modelo contempla la
existencia de elementos temperamentales, siendo estos la evitación del dolor,
la dependencia a la recompensa, la búsqueda de novedades y la persistencia.
Estos elementos de carácter biológico y adquirido darían cuenta del patrón
conductual que aplicamos en nuestra vida, y dependen en gran medida del
equilibrio neuroquímico del cerebro en lo que se refiere a los
neurotransmisores. También incorpora elementos del carácter que ayudan a situar
al propio yo en la realidad, siendo estos la cooperación como comportamiento
social, la autodirección o autonomía y la autotrascendencia como elemento que
nos integra y nos da un papel en el mundo.
- Teoría del aprendizaje social de Rotter: Considera
que el patrón de conducta que empleamos habitualmente es un elemento derivado
del aprendizaje y la interacción social. Considera al ser humano un elemento
activo y utiliza un enfoque cercano al conductismo. Actuamos en base a la
existencia de necesidades y de la visualización y valoración tanto de éstas
como de las posibles conductas que hemos aprendido a llevar a cabo. Aunque
cercano al interaccionismo, se sitúa en una perspectiva situacionista. El
potencial de conducta es la probabilidad de realizar determinada conducta en
una situación concreta. Este potencial depende de elementos como las
expectativas (tanto de la capacidad de influir en los resultados como en el
propio resultado y la posible obtención de beneficios tras la conducta) y la
consideración o valor otorgado a las consecuencias de realizar la conducta en
cuestión, así como de la manera en que la persona procesa y valora la situación
(conocida como situación psicológica).
- El enfoque interaccionista: Esta postura
explora las características de personalidad a través del estudio de la
existencia de consistencia de la conducta a través de las situaciones, la
estabilidad temporal y la validez predictiva de los rasgos. Las conclusiones
indicaron que deberían emplearse otro tipo de categorizaciones diferentes de
los rasgos, pues estos no reflejan un modelo predictivo totalmente válido al
ser de carácter más innatista. Defiende que resulta más eficiente hablar de
competencias, valores, expectativas, constructos y autocontrol.